Un grupo de psiquiatras ambulatorios de Berlín y Brandenburg, Alemania, compartió sus razonamientos sobre la reducción o interrupción de antipsicóticos en una investigación publicada en la revista Community Mental Health Journal. El trabajo, dirigido por Guillermo Ruiz‑Pérez, se basó en entrevistas semiestructuradas y un focus group realizados entre junio de 2023 y marzo de 2024.

Contexto y metodología del estudio

Los investigadores contactaron a 193 médicos del registro de seguros de salud obligatorios; diez aceptaron participar en entrevistas individuales de entre 50 y 90 minutos, y cinco se sumaron a un focus group. Todas las sesiones se realizaron en línea, fueron grabadas y transcritas literalmente. El análisis siguió la técnica de análisis temático reflexivo, utilizando el software MAXQDA y trabajando bajo un marco de realismo agencial que considera a las categorías psiquiátricas como construcciones emergentes de la interacción clínica.

Los participantes fueron seleccionados entre psiquiatras que ejercen en consultas externas y en unidades de hospitales psiquiátricos regionales. El estudio reconoce que la muestra es pequeña y auto‑seleccionada, por lo que sus resultados no pretenden ser estadísticamente generalizables.

Principales hallazgos y tensiones clínicas

De la información recopilada surgieron dos grandes áreas temáticas. La primera se relaciona con la forma en que los profesionales conceptualizan la psicosis y su tratamiento. Muchos resaltaron los efectos acumulativos de episodios psicóticos recurrentes, como el deterioro cognitivo y dificultades sociales persistentes, lo que los lleva a valorar la continuidad del fármaco como preventiva. En casos de esquizofrenia o trastorno esquizoafectivo, la tendencia fue mantener una dosis, aun mínima, porque el riesgo de recaída se percibe como cercano al 100 %.

Otro factor determinante fue el nivel de insight del paciente. Los médicos coincidieron en que la presencia de conciencia sobre la enfermedad facilitaba la reducción del tratamiento, mientras que la ausencia –entendida tanto como falta de reconocimiento de señales de alerta como rechazo al diagnóstico– incrementaba la preocupación por una posible recaída. No obstante, en el focus group surgieron voces críticas que consideraron reductiva la ecuación entre falta de adherencia e insight limitado, y defendieron que el deseo del paciente de suspender la medicación, sobre todo por efectos secundarios, también debe ser ponderado.

La segunda temática reveló una ambivalencia profunda. Varios profesionales describieron una incomodidad al apoyar la retirada cuando pacientes habían recaído previamente tras una disminución de la dosis. El temor a ser responsabilizado por colegas, familiares o el sistema judicial fue recurrente; uno comentó que prefería seguir prescribiendo para evitar la culpa legal, mientras otro señaló que esa postura representa “el otro extremo”.

La confianza en la alianza terapéutica resultó ser el elemento clave que habilitaba la reducción. Cuando la relación se percibe estable y recíproca, los psiquiatras se sienten más seguros para explorar la disminución de la medicación. En cambio, señales como la negativa a controles de nivel sanguíneo o la solicitud de cambiar de inyección de depósito a forma oral se interpretan como indicadores de posible no adherencia y, por ende, como motivos para postergar cualquier intento de deprescripción.

En situaciones de alto riesgo, como episodios psicóticos graves con conductas agresivas, los médicos no descartaban la posibilidad de reducir, pero esperaban un periodo prolongado de estabilidad antes de considerar cualquier ajuste.

Los autores concluyen que, aunque la deprescripción de antipsicóticos parece estar subutilizada, la evidencia sobre quién se beneficia sigue siendo limitada. Lo que el estudio evidencia es cómo los razonamientos clínicos, el contexto institucional y la calidad de la relación terapéutica configuran la factibilidad de la deprescripción, y cómo hacer explícita la ambivalencia puede favorecer decisiones más colaborativas entre clínicos y pacientes.