LASK jugó su primer partido como local en la fase de grupos de la UEFA Champions League contra el sextuple campeón Liverpool en el Raiffeisen Arena, marcando la primera vez que el estadio acoge fútbol de esta competición.

El encuentro inició con una jugada de balón parado que favoreció a Florian Wirtz, quien demostró gran habilidad al eludir a su marcador antes de disparar al arquero Lukas Jungwirth.

Ryan Gravenberch encontró espacio para centrar hacia Lewis Koumas, generando un córner a favor de Liverpool. En otra ocasión, Jeremy Jacquet lanzó un pase que alcanzó a Bradley Barcola, quien recibió un buen primer toque y buscó a Trey Nyoni, aunque este último devolvió el balón con excesiva fuerza.

El capitán designado por Liverpool fue Kostas Tsimikas, mientras que Alisson quedó en el banquillo. LASK logró ganar el primer córner del partido tras una pérdida del balón de Alisson.

En el ataque, Jeremie Frimpong, defensor de Liverpool, lanzó un disparo que se elevó por encima del travesaño. El entrenador de Liverpool, citado como Andoni Iraola en la transmisión de TNT Sport, resaltó la confianza en los jóvenes jugadores como Trey Nyoni, Lewis Koumas y Rio Ngumoha, señalando la necesidad de superar ausencias y lesiones.

El propio Iraola subrayó la importancia de los puntos obtenidos en la Champions League, describiendo la victoria como “confianza y, sobre todo, los puntos”.

Históricamente, ningún equipo austriaco había vencido a un equipo inglés en competiciones europeas desde el triunfo de Austria Viena sobre Arsenal en 1991; en 34 encuentros posteriores, los equipos ingleses habían ganado 27.

Con esta apertura, LASK buscó generar una sorpresa frente a un rival con gran palmarés, aunque nunca había conseguido una victoria más allá de la fase clasificatoria de la Champions League.