El índice de precios al consumidor (IPC) elaborado por el INDEC registró en septiembre un avance del 1,9% en el mes, dos décimas por encima del registro de agosto, reflejando una leve aceleración atribuida principalmente a los componentes estacionales y regulados.
Desglose de los componentes
La inflación núcleo, que excluye los rubros más volátiles y administrados, se moderó hasta el 1,7%, una décima menos que el mes previo. Entre los componentes que más impulsaron el aumento se destacan vivienda, agua, electricidad y gas con un 3,1%, seguidos por educación (3,0%) y comunicación (2,5%).
Alimentos y bebidas, aunque mostraron una suba más contenida del 2,0%, representaron cerca de un tercio del aumento total, impulsados por verduras, tubérculos y legumbres que escalaron casi un 10%.
En el extremo opuesto, restaurantes y hoteles avanzaron apenas un 1,1% y la indumentaria y el calzado un 1,4%. Los rubros estacionales lideraron con un 2,9% y los regulados con un 2,3%.
Una diferencia estructural persiste entre bienes y servicios: en septiembre los servicios aumentaron un 2,4% frente al 1,7% de los bienes. En lo que va del año, los servicios acumulan una suba del 30,2% frente al 20,4% de los bienes, una brecha de diez puntos que se repite mes a mes. La indexación de precios en el sector servicios, que ajusta los costos según la inflación pasada, constituye la principal fuente de esa inercia.
Implicancias para la política económica
La estrategia oficial, basada en superávit fiscal, dureza monetaria y ancla cambiaria, logró reducir el promedio móvil trimestral anualizado de la inflación desde alrededor del 40% a valores cercanos al 25%. Sin embargo, el tipo de cambio oficial, que subió un 5% en lo que va del año, ha quedado rezagado respecto al avance de los precios, disminuyendo la efectividad del ancla cambiaria.
El esfuerzo por mantener la dureza monetaria y la contracción de la demanda ya muestra efectos en la actividad real: el producto se contrajo un 0,6% en el segundo trimestre y el empleo privado pierde alrededor de 10.000 puestos por mes.
Las proyecciones de inflación para los próximos años se han elevado significativamente, tanto por parte del Banco Central como del FMI y del propio Gobierno, indicando una expectativa de mayor presión inflacionaria.
En el mercado financiero, la primera licitación del Tesoro del mes resultó en una adjudicación de 6,6 billones de pesos, aunque la absorción neta fue menor debido a una recompra previa de títulos. Por su parte, el Banco Central recuperó capacidad de compra de divisas en octubre, superando los US$983 millones mensuales.
En suma, la inflación ha cedido considerablemente, pero la parte que resta por bajar está anclada en la inercia de los servicios indexados y en una recomposición tarifaria pendiente, lo que plantea un escenario de desinflación lenta y costosa para la actividad económica.



