El consumo masivo en Argentina siguió retrocediendo en septiembre de 2026, y los almacenes de barrio reflejan esta tendencia con menor afluencia de clientes y cambios en los hábitos de compra, según datos de la consultora Scentia y declaraciones de la Federación de Almaceneros.
Caída del consumo y auge de la "compra hormiga"
Los últimos indicadores de Scentia muestran que el consumo masivo bajó un 1% mensual en septiembre y un 1,2% interanual. En los primeros nueve meses del año, las ventas acumuladas retrocedieron un 2,7% frente al mismo período del año anterior, situándose 16 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en enero de 2023.
En el mismo periodo, las categorías de limpieza de ropa y hogar disminuyeron un 6,4%, los productos perecederos un 6,2% y los de desayuno y merienda un 5,6%. Solo las bebidas alcohólicas crecieron un 3,5% y la categoría general de alimentación mostró un avance marginal del 0,1%.
Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros, describió la tendencia que llama "compra hormiga": los hogares realizan compras pequeñas y casi diarias, limitándose a lo indispensable. "La compra hormiga es cuando entra un cliente y compra el paquete de fideos, un quesito rallado y un puré de tomate, nada más", señaló.
El comerciante Mario Aquino, de Parque Avellaneda, confirmó que las ventas se concentran en los primeros días posteriores al cobro de salarios y disminuyen notablemente después del día 15 del mes.
El retorno del fiado y ajustes de los comercios
Ante la reducción del poder adquisitivo, algunos clientes recurren nuevamente al fiado. Savore explicó que los acuerdos de crédito informal suelen oscilar entre $40.000 y $50.000 y se conceden por pocos días, dependiendo de la relación con los vecinos.
En Punta Alta, el almacenero Daniel Acuña destacó que en ciudades pequeñas el fiado es más cobrable porque los comerciantes conocen a sus clientes.
Los precios de marcas de gran consumo también influyen en la decisión de compra. Un ejemplo citado por los comerciantes es el pan lactal de 600 g, que puede alcanzar los $6.000 en un hipermercado, mientras una alternativa de una empresa pequeña se vende alrededor de $3.000, una diferencia del 50%.
El descenso de las ventas afecta la reposición de mercadería. Aquino indicó que la falta de liquidez de los clientes ha obligado a reducir el stock disponible y a mantener menos productos en las góndolas.
En septiembre, los supermercados perdieron un 5,3% de sus ventas, los mayoristas un 6,7% y los autoservicios independientes un 1,8%. El comercio electrónico retrocedió un 3,9%, mientras los kioscos y las farmacias registraron aumentos del 2,3% y 2% respectivamente.



