El domingo, el huracán Simón, catalogado como categoría 4, mantenía su ojo justo frente al litoral del Pacífico de México, con vientos sostenidos de 240 km/h que azotaban la zona entre la Sierra Madre y el océano.
Pronóstico y riesgos
Según el Centro Nacional de Huracanes de EE. UU., el ojo se encontraba a unos 175 km al sur‑sureste de Cabo Corrientes y avanzaba hacia el norte‑noroeste a 9 km/h. El especialista senior Phillipe Pappin señaló que la región occidental del país era la más probable para un posible contacto con tierra.
“Simón está muy cerca de la costa de México esta mañana”, comentó Pappin a The Associated Press, advirtiendo impactos catastróficos de viento, una marejada ciclónica peligrosa y lluvias intensas que podrían producir inundaciones y deslizamientos en terrenos escarpados.
El huracán podía dejar entre 25 y 50 cm de lluvia en gran parte del suroeste del país, y hasta 76 cm en zonas de Michoacán, Colima y Jalisco, elevando el riesgo de desastres naturales en áreas de relieve pronunciado.
Respuesta de autoridades y comunidad
El estado de Jalisco suspendió clases el viernes y el lunes en 22 municipios costeros y activó evacuaciones en zonas de riesgo, pidiendo al sector turístico que garantice refugios seguros para residentes y visitantes.
En Puerto Vallarta, antes de que se intensificara el clima, comercios, hoteles y otros establecimientos reforzaron sus ventanas con tablas para protegerse.
El turista canadiense Ed Currie, que aún disponía de cinco días en Puerto Vallarta, comentó que permanecían en el hotel observando por la ventana, sin saber qué esperar del paso del ciclón.



