Un fuerte aumento del caudal del río Iguazú, que se triplicó en menos de 48 horas, llevó a Parques Nacionales y a la empresa concesionaria a cerrar el ingreso de visitantes al Parque Nacional Iguazú en la zona argentina.

Incremento del caudal y cierre del parque

Los registros de la mañana indicaron que los 275 saltos vertían más de 12.000 metros cúbicos por segundo, casi nueve veces el caudal promedio. El sábado por la mañana el caudal no alcanzaba los 4.000 m³/s; 24 horas después había llegado a 8.500 m³/s y a las 18 h del domingo alcanzó los 11.500 m³/s.

Ante esta situación, la Intendencia del Parque Nacional y la empresa Iguazú Argentina anunciaron la implementación de un "protocolo de seguridad preventivo" y una restricción temporal del acceso a los sectores de uso público del parque.

Mientras en el lado argentino se cerró la visita, en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú no se establecieron restricciones y los turistas pudieron observar el fenómeno.

Medidas de seguridad y desmontaje de la pasarela

Como medida de prevención, la empresa y Parques Nacionales desmontaron la pasarela que conduce a la Garganta del Diablo, la más emblemática de los 275 saltos. El proceso de desmontaje requirió más de 40 días; los pisos y barandas fueron resguardados en tierra firme.

En 2023 el caudal superó los 20.000 m³/s y provocó el desprendimiento de más de la mitad de la pasarela. Un año antes, un fenómeno similar también causó daños que demandaron meses de trabajo y una importante inversión para reparar los tramos arrastrados.

Durante el fin de semana, 9.000 turistas ingresaron al parque por el lado argentino y se registraron demoras de hasta tres horas en el puente internacional "Tancredo Neves" para cruzar a Brasil.

El agua, teñida de color chocolate por el arrastre de partículas de tierra roja, producía un ruido ensordecedor al impactar contra el lecho rocoso después de caer desde aproximadamente 80 metros de altura, multiplicando la fina llovizna que se desprende del cañón del Iguazú.