Argentina presentó un superávit financiero de $2,6 billones y un superávit comercial de US$18.380 millones durante el periodo enero‑agosto de 2026, consolidando tres años seguidos de resultados positivos en finanzas públicas y balanza comercial.
Resultados fiscales
Según el informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario a partir de datos de la Oficina Nacional del Presupuesto y del INDEC, el Estado registró ingresos de $120,7 billones y gastos primarios de $107,4 billones, lo que generó un superávit fiscal primario de $13,3 billones. Aunque el resultado cayó un 15,9% respecto al mismo tramo del año anterior, se ubicó como el tercer mejor desempeño desde 2009.
El gasto total se redujo un 2,5% en términos reales, con una contracción similar del gasto corriente y una caída del 3,1% del gasto de capital, el nivel más bajo de los registros históricos para ese período. Los intereses netos de la deuda fueron un 3% menores que en 2025.
Comercio exterior
En el frente externo, el intercambio de bienes quedó positivo en US$18.380 millones, el mayor saldo para los ocho primeros meses desde 2009 y el cuarto más alto desde que se iniciaron las series estadísticas en 1993. Argentina acumuló 33 meses consecutivos de superávit comercial, una racha no vista desde principios de 2013.
Las exportaciones alcanzaron US$67.766 millones, con un aumento real del 17,5% respecto al año anterior y un 14,5% por encima del promedio de los últimos cinco años. Los sectores de combustibles y energía lideraron el crecimiento con un 43,9% de incremento, impulsados por mayores despachos de crudo y carburantes de Vaca Muerta. Manufacturas industriales y agropecuarias también mostraron avances significativos.
Por el lado de las importaciones, el total fue de US$49.386 millones, una disminución real del 5,7% interanual. Las mayores caídas se dieron en piezas y accesorios para bienes de capital (-20,1%), bienes de capital (-8,9%), bienes de consumo (-3,5%) y vehículos automotores (-4,4%).
El saldo positivo del comercio de bienes se destaca como un elemento clave para compensar el déficit estructural de la balanza de servicios, que acumuló un resultado negativo de US$6.141 millones en el primer semestre de 2026.



