Desde la madrugada, Guido Miranda atiende su puesto de diarios en la plazoleta Juan Manuel Fangio, en la intersección de Azucena Villaflor y Aimé Painé, y hoy se enfrenta a la posibilidad de ser retirado por la autoridad municipal.
Historia del puesto y la situación actual
Miranda comenzó a vender en Puerto Madero alrededor del año 2000, cuando los primeros edificios empezaban a levantarse. Con el tiempo, su presencia se volvió habitual para residentes, empleados de oficinas y clientes de hoteles. El 8 y el 20 de octubre recibió dos actas de intimación en las que se le exige retirar el puesto por no contar con la habilitación correspondiente, bajo apercibimiento de multa.
Antecedentes de permisos y la respuesta de la autoridad
En 2013 obtuvo una credencial del Registro Nacional Integrado de Vendedores y Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines, y en junio de 2022 recibió un certificado de tres años de vigencia que no pudo renovar en 2025. En 2015 la Dirección General de Ordenamiento del Espacio Público le concedió la autorización para instalar su punto de venta en la acera de Juana Manso 741, aunque la Corporación Antiguo Puerto Madero no permitió la instalación en ese lugar. El puesto continuó operando en la zona de Juana Manso y Azucena Villaflor.
En 2020 los vecinos organizaron un encuentro para homenajearlo por el Día del Canillita y presentaron al entonces jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, la posibilidad de formalizar el puesto. Un año después se inauguró un espacio conforme a la autorización de 2015, aunque en otro domicilio.
Ante la consulta de La Nación, la Jefatura de Gabinete de la Ciudad indicó que el caso puede resolverse favorablemente si Miranda gestiona la habilitación a través del sistema Trámites a Distancia (TAD). El propio canillita ha reanudado el trámite y espera que se consideren los permisos previos.
Vecinos como Mercedes Guarnieri (80 años) y José Manuel Barbosa expresan su apoyo, señalando que el puesto es el único punto de venta de diarios en todo el barrio y forma parte de la rutina diaria. Roberto Agostinelli, jubilado, lo describe como “uno de los creadores de Puerto Madero” y menciona la intención de colocar una placa en homenaje a su trayectoria.



