Giancarlo Esposito, quien dio vida a Gustavo Fring en la saga de Breaking Bad, declaró en una entrevista concedida a The Hollywood Reporter que le encantaría profundizar en la vida del personaje a través de una serie propia. Según el actor, ya tiene una idea clara del proyecto, al que llamó provisionalmente “The Rise of Gus”.

Una propuesta de origen

Esposito explicó que la serie mostraría “el otro lado de Gus”, revelando su procedencia en Chile, donde habría sido un “made man” dentro del mundo político. En su versión, el personaje podría haber alcanzado la presidencia del país, pero optó por abandonar esas aspiraciones para forjarse una vida independiente en América.

El actor subrayó que, de concretarse, el programa funcionaría como un complemento tanto de Breaking Bad como de su spin‑off Better Call Saul, ofreciendo al público una pieza que complete la historia ya mostrada en ambas producciones.

El contexto dentro de la franquicia

Gus Fring hizo su debut en el episodio “Mandala” de la segunda temporada de Breaking Bad, presentándose como un hombre educado que, tras una conversación sobre la calidad del pollo de su restaurante Los Pollos Hermanos, parece encarnar una versión del “sueño americano”. A lo largo de la serie y de Better Call Saul, la trama expone cómo el chileno logró imponerse en el tráfico de drogas de la región, consolidando un imperio criminal.

Según la visión de Esposito, “The Rise of Gus” desarrollaría esa trayectoria, tomando referencias de clásicos del crimen como Scarface y The Godfather, donde inmigrantes persiguen sus metas en EE. UU. a través de caminos fuera de la legalidad.

El sueño americano bajo la lupa

El creador Vince Gilligan ha señalado en reiteradas ocasiones que tanto Breaking Bad como Better Call Saul tratan, de forma cínica, la promesa del sueño americano. En la primera, Walter White abandona su papel de profesor de química para ingresar al narcotráfico ante la imposibilidad de cubrir sus gastos médicos. En la segunda, Jimmy McGill —más tarde Saul Goodman— descubre que sus talentos legales no pueden encaminarse de manera ética, mientras su hermano Chuck tampoco logra una solución moral.

El relato de Gus, según la descripción del actor, se inserta en la misma lógica: llega a EE. UU. sin recursos, utiliza su inteligencia y una ética de trabajo que lo lleva a empleos modestos en la industria de la comida rápida, y poco a poco va construyendo una red de poder que le permite materializar lo que el país promete a los inmigrantes. Sin embargo, la única vía que le abre esas puertas es la actividad delictiva, al igual que ocurre con Walter y Saul.

Al día de hoy, el proyecto de Esposito sigue siendo una idea que “existe solo dentro de su cabeza”. Si alguna vez se concretara, el trío de series de Gilligan –Breaking Bad, Better Call Saul y el hipotético “The Rise of Gus”– ofrecería una mirada más amplia y, según el propio actor, “coherente y condenatoria” de las promesas de América.