En los primeros días de la primavera, un perfume intenso invade plazas y calles de Buenos Aires. El origen es el aromito, también llamado espinillo o aromo criollo (Vachellia caven), un árbol nativo que florece casi desnudo y cubre sus ramas de pequeñas esferas amarillas‑doradas.
Características y ciclo de floración
Según el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, el aromito es un árbol pequeño, caducifolio y espinoso que alcanza entre 2 y 5 metros de altura. Sus flores aparecen en cabezuelas redondeadas, formadas por diminutas flores amarillas que recuerdan a pompones. El Gobierno de la Ciudad indica que la floración ocurre antes de que broten las nuevas hojas, dejando las inflorescencias prácticamente solas sobre la rama y reforzando el impacto visual.
Parques Nacionales ubica su periodo de floración entre octubre y noviembre, mientras que la fructificación se extiende de noviembre a febrero. El árbol también posee espinas blanquecinas de hasta 3 cm, hojas pequeñas y compuestas y frutos en forma de legumbres que se tornan negros al madurar.
El aromito dentro del bosque urbano porteño
La presencia del aromito forma parte de la construcción deliberada del bosque urbano de la capital. Las primeras plantaciones sistemáticas comenzaron a fines del siglo XIX; en 1863 ya se habían instalado unos 185 árboles en la avenida Belgrano y, a partir de 1881, el arbolado se organizó anualmente. En 1885 la ciudad contaba con apenas 1 100 árboles, muchos de ellos plantados por vecinos.
La familia Thays jugó un rol decisivo en la transformación de parques y avenidas, siguiendo un modelo higienista europeo que buscaba embellecer la ciudad y mejorar sus condiciones ambientales. Hoy la lógica se complementa con criterios de biodiversidad, incorporando especies nativas como el aromito, ceibos, ibirá pitá, aguaribay, lapachos y anacahuitas.
Un ejemplar destacado crece en Plaza Sicilia, dentro del Parque Tres de Febrero. Según la tradición del Gobierno porteño, ese árbol, conocido como Aromo del Perdón, estaba vinculado a la residencia de Juan Manuel de Rosas en Palermo y fue replantado en 2019 como retoño del original.
Así, cuando las ramas del aromito se visten de esferas doradas, el espectáculo combina color, perfume y una larga historia de presencia nativa en el paisaje urbano.



