Clayface, la más reciente apuesta de DC para la pantalla grande, se estrena en Australia el 22 de octubre y en EE.UU. y Reino Unido el 23 de octubre. Dirigida por James Watkins y protagonizada por Tom Rhys Harries, Naomi Ackie y Eddie Marsan, la película pretende contar el origen del villano de Batman en un tono de terror R‑rated.
Contexto de la productora
El artículo de The Guardian sitúa a DC en un momento de desánimo tras una serie de fracasos recientes: Supergirl, Black Adam, Joker: Folie à Deux, Blue Beetle y The Flash no alcanzaron los resultados esperados, mientras que la última versión de Superman apenas superó los $618 millones. En ese entorno, la compañía intentó lanzar Clay Clayface con un presupuesto de alrededor de $40 millones, una cifra mucho menor que la de la mayoría de sus producciones.
Valoración de la película
Según la reseña, la película consigue generar repulsión mediante la transformación de la piel del protagonista, que se vuelve más grotesca a medida que sus emociones se intensifican. Sin embargo, el crítico la describe como “poco convincente” y “clara‑y‑poco satisfactoria”. El escenario de Liverpool se usó como sustituto de Gotham, aunque la ambientación resultó poco creíble. La dirección de Watkins, aunque mostró destellos de su estilo en escenas íntimas, carece de la seguridad necesaria para un proyecto de mayor escala.
El guion, originalmente escrito por Mike Flanagan, fue reescrito y simplificado, perdiendo la complejidad que podría haber abordado temas como la inteligencia artificial y la actuación metodológica. Los personajes, incluido el actor principal Matt, terminan pareciéndose a una mezcla de Venom, Hulk, Joker y Mystique sin una definición clara de sus habilidades.
En conclusión, la película logra sobresaltar al público con su gore, pero falla en ofrecer una experiencia cinematográfica convincente dentro del universo DC, quedando más cerca de una producción de TV de bajo presupuesto que de un blockbuster.



